Siguiendo la ruta la ruta hacia el Sur del País, pasamos por Kerið ubicado en el área de Grímsnes es uno de los múltiples lagos de cráter de la zona que mantiene la caldera más intacta y visualmente identificable. La caldera, de alrededor de 3000 años de antigüedad, está compuesta por roca volcánica roja (en vez de negra), como sucede con el resto de roca volcánica del área, y mide aproximadamente 55m de profundidad, 170m de ancho y 270m de largo.

Crater de Kerið

170m de ancho y 270m de largo

 

Un poco más al sur nos encontramos con una de las cascadas más impresionantes de Islandia Seljalandsfoss, la única que te permite caminar por detrás del salto de agua y atravesarla de lado a lado. La visión única que te ofrece sus vistas desde el punto en que el agua se lanza al vacío marca el límite entre las Tierras Altas y el resto del país.

Cascada de Seljalandsfoss

Detrás del salto de agua

 

A unos escasos 30 kilómetros nos encontramos con otra joya de la corona, la gran cascada Skógafoss

Cascada de Skógafoss

Con una anchura de 25 metros y una caída de 60 metros, en días soleados es muy fácil ver el arco iris simple o doble como consecuencia de la cantidad de humedad que produce la espuma de la cascada.

Una caída de 60 metros

 

De ruta hacia Vik, en dirección hacia en este, y saliendo de la carretera principal, nos encontramos la zona de la playa de Sólheimasandur. Lugar mítico para todo viajero que quiera visitar este famoso DC-3 americano.

DC-3 de la marina de los Estados Unidos

 

La historia explica que el 24 de noviembre de 1973 un avión DC-3 de la marina de los Estados Unidos fue obligado a aterrizar debido a un grave problema mecánico. Todos los tripulantes del avión sobrevivieron gracias a la destreza del piloto y a la enorme playa de arena negra de este rincón perdido de Islandia.

Durante muchos años este avión perdido en medio de la nada ha sido testigo del paso del tiempo y fotografiado por sus innumerables visitantes.

Testigo del paso del tiempo

 

Antes de llegar a Vík, nos sorprende Dyrhólaey un capricho natural de Islandia digno de las mejores postales viajeras. Se trata de una formación rocosa, de unos 120 metros de longitud, y que tiene un curioso arco bajo creado por la erosión marina de forma natural.

El faro de Dyrhólaey

 

Se puede pasear por esta formación rocosa y desde allí se puede contemplar las increíbles vistas de su faro, las playas de arena negra, los acantilados e incluso Vík y sus célebres Reynisdrangur.

Vistas de los Reynisdrangur al fondo

 

Todas las fotos en Flickr: https://www.flickr.com/photos/red2pepper/sets/72157649164665001/

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Traducir: Catalán / Inglés / Español

 

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