Entre los años 2001 y 2007, en medio de un pánico financiero internacional y de una crisis que amenazaba con llevar a la quiebra a la mayor parte de los bancos Internacionales, Islandia sufrió la intensidad del desplome de su economía fruto de una burbuja financiera sin parangón. Tres de sus principales bancos llegaron a acumular activos que sumaban 13 veces lo que producía ese país en un año. Comparado con el tamaño de su economía, el colapso bancario de Islandia fue el mayor sufrido por cualquier país en la historia económica mundial.

La mayoría de los rotativos atribuía la crisis islandesa a la desregulación financiera y al retroceso del Estado – en aquel periodo la presión fiscal islandesa era la novena más alta de la OCDE (41,1% del PIB), por encima de la de países como Alemania o España y al nivel de otros tan socialdemócratas como Francia o Finlandia.

Cuando quebraron los bancos de la isla, en octubre de 2008, el Estado se planteó rescatarlos pero se dio cuenta de que le resultaba del todo imposible, porque las deudas de la banca eran once veces superiores al PIB del país, y para más inri la mayor parte de las mismas eran en moneda extranjera. Por este motivo, el Gobierno islandés decidió nacionalizarlos para evitar el colapso financiero y la ruina total del país, pero en lugar de inyectar miles de millones de euros, decidió que suspendieran pagos, garantizó los depósitos de los islandeses y decidió que no pagarían sus deudas externas. La reacción fue fulminante, la corona islandesa perdió un 58% de su valor, disparándose la inflación hasta el 19% y en 2009 se contrajo un 7% su economía.

No tienen ningún McDonald´s, la grave crisis que sufrió obligó a echar el cierre en septiembre de 2009 Clic para tuitear

El país sufrió, además, la emigración más grande en 150 años. Pero la economía se fue recuperando, en gran parte gracias a la ayuda exterior del FMI, Rusia y de los países nórdicos, a una industria pesquera pujante y a algunos polos industriales exportadores.

La crisis financiera provocó todo un movimiento de protesta popular, que llevó a la celebración de dos referéndums nacionales sobre la asunción de la deuda externa de los bancos islandeses: las dos veces salió no.

Islandia consiguió acabar con un gobierno corrupto y parásito. Encerró a los responsables de la crisis financiera en la cárcel – El primer ministro, Geir Haarde, fue obligado a dimitir en enero de 2009 y fue llevado ante los tribunales. Empezó a redactar una nueva Constitución hecha por ellos y para ellos. Y consiguió, gracias a la movilización, ser el país más próspero de un occidente sometido a una tenaz crisis de la deuda.

Políticos y banqueros, a la cárcel Clic para tuitear

Los analistas ratifican que la economía islandesa sigue mostrando síntomas de desequilibrio, y que la incertidumbre sigue presente en los mercados. Sin embargo, ha vuelto a generar empleo y la deuda pública ha ido disminuyendo de forma palpable.

Este pequeño país del periférico ártico rechazó rescatar a los bancos. Los dejó caer y aplicó la justicia sobre quienes habían provocado ciertos descalabros y daños financieros.
Poco se ha hablado del esfuerzo que este pueblo ha realizado. Del límite que alcanzaron con la crisis y de las múltiples batallas que todavía quedan por resolver. Sin embargo, lo que es digno de mención es la historia que habla de un pueblo capaz de comenzar a escribir su propio futuro, sin quedar a merced de lo que se decida en despachos alejados de la realidad ciudadana.

¡Bravo por los islandeses!

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